El nombre

Xilografía-B. von Breidenbach (1483)

En las fuentes antiguas, Belén aparece ya citada en una tablilla cuneiforme hallada en Egipto, perteneciente al archivo del faraón Akenatón (siglo XIV a.C.); en ella se habla de la ciudad de Bit Lahmu, situada en el territorio de Jerusalén.

Es probable que el nombre original de la ciudad derive del término Lahmo, una divinidad caldea de la naturaleza y de la fertilidad adoptada por los pueblos cananeos, que cambiaron su nombre en Lahama. Si se da crédito a esta hipótesis, la traducción del nombre Beit el-Laham podría ser «Casa de Lahami», acepción razonable en virtud de la particularidad de esta tierra, muy fecunda y rica en agua.

En este sentido, el Antiguo Testamento llama a la ciudad Bet Léhem, «Casa del Pan», y también Efratá (Mq 5,2), epónimo de la tribu que vivía en estos lugares y que significa, literalmente, «fructífera». También los nombres modernos evocan esta idea de fertilidad y abundancia: en árabe, Beit Lahm significa «la Casa de la carne», debido a su gran cantidad de rebaños de ovejas y cabras, una de las actividades más importantes de la comarca; en hebreo, Beit-Léhem significa «la Casa del pan», argumento que nos introduce en la imagen de Jesús como pan bajado del cielo (cf. Jn 6).