Historia antigua

Sello de Belén

En el Antiguo Testamento, la ciudad es recordada como capital y casa de la tribu del rey David, establecida en estas tierras desde el 1200 a.C. (1Sam 17,12; cf. libro de Rut). También se cita a Belén como lugar de la sepultura de Raquel, esposa del patriarca Jacob (Gn 35,19). Estos acontecimientos bíblicos nos hablan de la secular historia de guerras y repartos de tierras que ha caracterizado siempre la vida de esta región. En el año 586 a.C., el ejército caldeo de Nabucodonosor conquistó Judea y deportó al pueblo judío a Babilonia, donde vivieron cincuenta años de exilio.

Acabado este periodo, el rey persa Ciro II permitió a los judíos volver a su patria. También Belén fue repoblada por este tiempo. Historia antigua Toda Palestina –y, en consecuencia, también la ciudad de Belén– fue ocupada nuevamente por Alejandro Magno en el 333 a.C., quedando sometida sucesivamente al reino de los Tolomeos de Egipto (301-198 a.C.) y al poder de los Seléucidas de Antioquía.

Entre el 167 y el 164 a.C., a raíz de la persecución llevada a cabo contra los judíos y de la posterior insurrección antisiria de los Macabeos, dio comienzo la dinastía de los Asmoneos, que reinaron durante unos treinta años sobre todos los territorios, incluida la ciudad de Belén, hasta la llegada de las legiones romanas.