Periodo romano-bizantino

Basilica costantiniana-Reconstrucción de R.W. Hamilton

El Edicto de Constantino (año 313) proclamó la libertad de culto y se inauguró así un nuevo periodo de renacimiento para todos los lugares de culto cristiano. Con el Concilio de Nicea (325) y por expresa voluntad de la reina Elena, tras las debidas investigaciones, comenzó la construcción de la Basílica de la Natividad, un templo que devolvía la dignidad al lugar santo custodiado allí.

La conclusión de la obra tuvo lugar en el año 333, como recuerda el peregrino anónimo de Burdeos (Itinerarium, 598). De esta forma, Belén se convirtió en un gran centro religioso. Más aún: con la llegada de San Jerónimo en el 384, Belén pasó a ser foco de nuevas formas de experiencia monástica.

Además, Jerónimo contribuyó en la historia de la Iglesia con la redacción de la Biblia Vulgata, encargo directo del Papa Dámaso (366-384). Otra figura relevante en la ciudad de Belén para el desarrollo del monaquismo, masculino y femenino, fue la patricia romana Paula: junto con su hija Eustoquio, llegó a Belén en el 386 y destinó gran parte de su patrimonio a la creación de dos monasterios en las proximidades del lugar de la Natividad de Jesús.

Tras la muerte de Jerónimo en el 420, la vida monástica en Belén no tuvo mucho seguimiento. Y la ciudad sería asaltada ferozmente por los samaritanos de Nablus, quienes, tras las revueltas contra el emperador de Bizancio de los años 521-528, saquearon iglesias y monasterios, atacando duramente a los cristianos (529).

Tras estos saqueos, que condujeron a la destrucción de la Basílica de la Natividad, el emperador Justiniano, a petición de San Sabas, restauró el santuario en el año 531 y reconstruyó la ciudad, que había quedado en ruinas. Se elaboró entonces un bello mosaico en el tímpano mayor, decorado con imágenes de los Magos vestidos a la usanza persa. Este detalle resultó muy útil, porque, durante la invasión encabezada por Cosroes II en el 614, la basílica fue preservada de la destrucción a causa de la visión de este mosaico, que amedrentó a los ejércitos persas.

En el año 629, el emperador Heraclio reconquistó a los persas todos los territorios palestinos.

San Jerónimo