Derechos sobre el terreno y el santuario

Estrella altar de la Natividad

El santuario de Belén, no mencionado por el papa Clemente VI en sus dos bulas de 1342, fue concedido a los franciscanos por el sultán Al Muzzaffar Hayyi en los años 1346-1347, según transmite el cronista franciscano Nicolás de Poggibonsi.

No existe ningún firmán que sancione esta cesión, pero sí existe una confirmación de la misma en una cita del firmán del sultán Barsbay en 1427. Parece que fue el rey Pedro IV de Aragón quien solicitó el santuario al sultán de Egipto, como se colige explícitamente de dos cartas suyas, una dirigida al propio sultán y otra al papa Inocencio VI.

En 1558, los jefes musulmanes y cristianos de Belén declararon que los lugares de sepultura de la ciudad pertenecían a los franciscanos. Con una sentencia (hogget) de mayo de 1566, el tribunal de Jerusalén estableció que todo el santuario de Belén fuese posesión de los religiosos francos, quienes gestionarían la apertura y clausura de la basílica.

La Gruta de la Natividad, cuya propiedad había sido cedida injustamente a los griegos, les fue restituida a los latinos en 1690. En 1717, éstos colocan una nueva estrella de plata en el lugar mismo del nacimiento de Cristo. Con el establecimiento del statu quo, la cuestión sobre la propiedad quedó zanjada definitivamente.

A causa de los continuos desencuentros entre las diversas confesiones, la Sublime Puerta determinó que un soldado hiciese guardia junto al altar de la Natividad; este decreto se mantiene hasta hoy por las autoridades civiles competentes.

Arqueología

Fases de la excavación

p. Bellarmino Bagatti