La fachada

La fachada

La actual fachada pertenece a la estructura de la construcción justiniana, aunque su composición se presenta hoy poco clara a causa de las continuas modificaciones. Una atenta observación permite apreciar hasta tres puertas de entrada que sucesivamente fueron tapiadas hasta llegar al acceso actual.

La fachada bizantina debía de ser majestuosa e imponente, con tres grandes puertas de acceso a sus naves correspondientes. La planta bizantina, alargada en un intercolumnio con respecto a la constantiniana, quedó completada con la innovación de un nártex.

La pequeña puerta de entrada es el resultado de las progresivas reducciones que a lo largo del tiempo sufrió el acceso a la basílica. Es fácil reconocer la gran puerta central de la época bizantina, con arquitrabe horizontal y piedras dispuestas en diagonal. Cuando llegaron los cruzados, la puerta fue rebajada según el estilo de los caballeros occidentales, para asegurar mejor la defensa del lugar santo. Esta etapa es hoy visible en los restos de arco ojival que se puede apreciar en el muro.

En la época otomana, las dimensiones de la puerta fueron reducidas todavía más, dejando como resultado el actual acceso de entrada a la basílica. Esta última reducción se hizo para impedir el paso a los que trataban de profanar el lugar santo. De este modo, la historia de la puerta permite reflexionar sobre las distintas fases del cristianismo en Belén: hubo periodos en los que la libertad de culto garantizaba el reconocimiento de la fe cristiana; hubo también otras épocas en las que las persecuciones y la intolerancia hacían muy difícil la vida de la comunidad cristiana local.

Las otras dos puertas bizantinas, ocultas completamente tras el muro perimetral de la basílica y tras los contrafuertes construidos en la fachada en la época cruzada, permiten intuir la majestuosidad y la belleza que la basílica bizantina debía de suscitar en aquellos que llegaban como peregrinos.

La fachada