Los mosaicos del suelo

El piso de la basílica constantiniana estaba totalmente cubierto por un lienzo musivo, tal como descubrieron las excavaciones realizadas en los años 1932-1934 por el gobierno inglés. El piso del siglo IV subía suavemente en dirección a la zona absidal con un desnivel que variaba entre los 75 y los 31 centímetros.

En la época bizantina, como consecuencia de la variación en las dimensiones de la planta basilical, todo el suelo fue pavimentado con mármol blanco veteado. Hoy, a través de las trampillas abiertas en el suelo, es posible disfrutar con la contemplación de los antiguos mosaicos. Su confección es verdaderamente minuciosa y refinada, sobre todo en la nave central.

Se calcula que se emplearon unas 200 teselas por cada diez centímetros cuadrados de superficie, cuando, en los mosaicos comunes, la densidad de teselas es de unas 100 para esa misma superficie. Este dato permite apreciar la excelencia de estas decoraciones: una mayor densidad de teselas permitía elaborar imágenes mucho más detalladas y reproducir una más amplia gama de colores. El resultado es el de una decoración musiva muy delicada, que muestra la importancia de este lugar santo.

Estos mosaicos que recubrían la nave central y el ábside reproducen motivos geométricos y decorativos (cruces gamadas, círculos, grecas); algo más raros son los motivos vegetales, tales como hojas de acanto y vid. Y es excepcional, en el transepto norte, la representación de un gallo, porque la ausencia de figuras animadas es típica de la tradición medio-oriental, en la que no se usaban figuras de animales o humanas.

Un elemento muy interesante de la decoración musiva ha quedado conservado en el ángulo izquierdo de la nave central: bajo la trampilla de madera se puede leer el acrónimo ΙΧΘΥΣ, que es el signo usado en la antigüedad cristiana para referirse al nombre de Cristo (Jesús Cristo, Hijo de Dios, Salvador) y literalmente significa “pez”. Es el único elemento que confirma que el lugar santo era cristiano. En la época clásica era habitual el uso de acrónimos o nombres en la entrada de las casas patricias romanas, junto con la representación de los bustos de los propietarios. Esta referencia permite conjeturar que el acrónimo de la basílica pudiera señalar originalmente el punto de acceso a la zona sagrada y a la “Casa de Jesús”.

De hecho, los resultados de la excavación inglesa sugieren la hipótesis de que el acceso a la zona del presbiterio constantiniano se realizaría por medio de una escalera que nacía precisamente en el punto donde se encuentra el mosaico. Según el padre Bagatti, esta escalera de acceso al presbiterio quedó inutilizada para realizar una entrada directa a la Gruta de la Natividad.

 

La columnata de la nave central 

Los mosaicos de las paredes 

Presbiterio

Los mosaicos del suelo

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