La columnata de la nave central

La decoración de las columnas, inadvertida hasta que el padre Germer-Durant la estudió en el año 1891, representa uno de los elementos más interesantes de la ornamentación interior. Es difícil verificar si existe algún tipo de continuidad u orden en el proyecto iconográfico. Las pinturas están realizadas al encausto, técnica pictórica que consiste en aplicar pigmentos desleídos en cera a base de calor. Tanto los artistas como el periodo de producción son heterogéneos, por lo que se piensa que los trabajos eran pedidos ocasionalmente por personas particulares a distintos pintores. Sí es seguro que todas las imágenes se remontan a la época cruzada, que fue un tiempo de transición en la división entre las iglesias de oriente y occidente. Así lo confirma también la presencia de santos de ambas tradiciones, occidental y oriental. Las imágenes, todas en las columnas de la nave central y en la columnata de la nave sur, están circundadas por un borde de color rojo o blancuzco, mientras que las figuras de los santos destacan sobre un fondo azulado. Cada santo tiene su propio nombre escrito en un marbete, colocado en lo alto o entre las manos. La finalidad de toda esta imaginaría nos la describe el peregrino Focas, que habla de la costumbre de celebrar misas en las proximidades de la columna del santo del día. Según los cánones eclesiásticos de aquel tiempo, estas columnas decoradas hacían visible metafóricamente la presencia de los santos en el lugar. Y es tradición común, tanto entonces como ahora, que los santos son quienes soportan el peso de la Iglesia. De esta forma, las imágenes de los santos en las columnas transmiten este concepto, con fuerza y sencillez, a todos los fieles que visitan la basílica. Se puede definir a estas pinturas como “frescos con finalidad votiva”, porque es muy probable que sirviesen como testimonio de haber completado una peregrinación. Por otra parte, quienes encargaban las pinturas sabían que contribuían así al embellecimiento del templo.

 

Los mosaicos del suelo 

Los mosaicos de las paredes 

Presbiterio 

La columnata de la nave central