Santa Catalina

Santa Catalina

La iglesia de Santa Catalina es accesible por tres vías: a través del transepto norte de la basílica, desde las grutas subterráneas y por el claustro de san Jerónimo. La iglesia, que pertenece al conjunto del convento cruzado, ha sido objeto de numerosas remodelaciones a lo largo de los siglos; la última se realizó con ocasión del Jubileo del año 2000. El lugar estaba dedicado a Santa Catalina de Alejandría ya en 1347. Inicialmente consistía tan sólo en una pequeña capilla interna del convento franciscano; se trata del espacio que corresponde hoy al altar dedicado a Santa Catalina. Con todo, la antigua estructura descrita en los dibujos de Bernardino Amico es ya irreconocible, puesto que todo el espacio se ha ido agrandando con el tiempo. El actual edificio sagrado es amplio y luminoso. Está constituido por tres naves con un ábside en el que se sitúa el coro de los frailes. En este mismo ábside está representada la escena de la Natividad, en vidriera de época moderna realizada en la reforma del año 2000. Al fondo de la nave derecha está situado el altar dedicado a Santa Catalina; un poco más a la derecha, en una pequeña capilla lateral dedicada a la Virgen, se encuentra la popular imagen del Niño Jesús de Belén, del siglo XVIII, centro de las celebraciones solemnes de la Navidad. Mención especial merecen los arcos de época cruzada conservados todavía en la entrada de la iglesia, ahora englobados en la estructura del templo. Se trata de la galería este del “Claustro de San Jerónimo”. En este espacio se muestra el bajorrelieve donado por el Papa Juan Pablo II con ocasión del Jubileo del año 2000.

 

El Niño de Belén

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