Claustro de San Jerónimo

Claustro de San Jerónimo

El Claustro de San Jerónimo, llamado así por su acceso directo a la gruta dedicada al santo, fue restaurado por el arquitecto Antonio Barluzzi en 1947. El arquitecto colaboró también con el padre Bagatti en la investigación arqueológica de las grutas subterráneas. Para la restauración y consolidación del claustro fue necesaria la inclusión de columnas nuevas, que, en todo caso, respetan los principios de conservación artística; ejemplo de ello son los capiteles modernos, simples y básicos, que se alternan con los cruzados, más ricos en su decoración. Desde el claustro se accede a la Capilla de Santa Elena, situada en la base de uno de los campanarios cruzados; allí se pueden contemplar frescos del siglo XII, muy interesantes, pero mal conservados.
En el lado opuesto está la entrada al convento franciscano, ampliado respecto al cruzado. De éste último se conservan la sala de entrada con arcos ojivales, los muros perimetrales que dan acceso al lado norte del convento, el almacén y las cisternas, algunas incluso de época anterior a los cruzados.
A través de los subterráneos del convento es posible acceder al lugar que la tradición atribuye al Primer Baño del Niño Jesús.

Claustro de San Jerónimo