En el Nuevo Testamento

Navidad-Santa Catalina

La fe en el cumplimiento del anuncio profético sobre el nacimiento de un descendiente de David en Belén había arraigado profundamente en la tradición judía en tiempos de Jesús. De hecho, cuando el rey Herodes pregunta a los sumos sacerdotes sobre el lugar de nacimiento del Mesías, éstos le responden sin titubeos: «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta...» (Mt 2,5; cf. Jn 7,42). Los evangelios Mateo e Lucas transmiten que Jesús nació «en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes» (Mt 2,1a), es decir, en «la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea» (Lc 2,4). Lucas cuenta además que José, miembro de la casa y familia de David, acompañado por su esposa María, que estaba encinta, viajó desde Nazaret hasta Belén con ocasión del censo romano que obligaba a todo judío a registrarse en su lugar de origen. La narración de Mateo, sin embargo, parece sugerir que María y José residían en Belén y que sólo tras el parto se trasladaron a Nazaret. Además del nacimiento de Jesús, en Belén tuvieron lugar otros acontecimientos. Lucas narra la llegada de los pastores (Lc 2,8-20); Mateo aporta la narración de la visita de los Magos de Oriente y su viaje a Belén (Mt 2,1-12) y los episodios de la matanza de los inocentes y la huida de la Sagrada Familia a Egipto (Mt 2,13-23).

En el Antiguo Testamento