Egeria

Egeria

Peregrinatio Aetheriae, 381-384 d.C.

La peregrina Egeria es la primera mujer que describe en un diario los santos lugares. En su Peregrinatio ad Loca Sancta narra las procesiones que acostumbraban hacer los peregrinos en los lugares que conservaban la memoria de los acontecimientos de la vida del Salvador.
En lo que se refiere a Belén, la peregrina habla de las prácticas rituales y de las celebraciones que se hacían en tiempo de Navidad.

Culto del Lugar Santo

Cuál sea el ornato de la iglesia en este día, bien en la Anástasis, en la Cruz o en Belén, sería superfluo describirlo. No se ve más que oro, piedras preciosas y seda; pues si miras las colgaduras, son de seda bordada en oro, y si miras las cortinas son también de seda bordada en oro. Todos los objetos del culto que se sacan en este día son de oro incrustado en piedras preciosas. En cuanto al número y valor de los cirios, candelabros, lámparas y diferentes objetos de culto, ¿quién podría apreciarlo y describirlo? ¿Y qué diré del ornato de los mismos edificios que Constantino, a instancias de su madre y en la medida que se lo permitían los recursos de su imperio, decoró con oro, mosaico y mármoles preciosos, tanto la iglesia mayor como la Anástasis y la Cruz y todos los lugares santos de Jerusalén? [...]
El día cuadragésimo después de Pascua, o sea en la feria quinta, pasada la hora sexta del día anterior, es decir, de la feria cuarta, todos van a Belén para celebrar las vigilias. Se celebran las vigilias en la iglesia mayor de Belén en cuya iglesia está la gruta donde nació el Señor. Pero al día siguiente, es decir, en la feria quinta después de los cuarenta días, se celebra la misa regularmente, de manera que los presbíteros y el obispo predican sobre motivos apropiados al día y al lugar. Después de esto, por la tarde, cada uno se vuelve a Jerusalén.

(Peregrinación de Egeria, Ed. Aguilar, Madrid 1963, pp. 91-92.118-119).