Sevulfo

Peregrinatio ad Hierosolymam 1102-1103

Conocemos la descripción de los antiguos monasterios de los monjes Jerónimo y Paula gracias al peregrino anglosajón que habló de estos lugares en su Peregrinatio ad Hierosolymam, escrita entre 1102-1103. Así describe Sevulfo las grutas subterráneas, las tumbas de San Jerónimo y de las santas Paula y Eustoquio y la Gruta de los Inocentes.

Las Grutas subterráneas

La ciudad de Belén de Judea dista de Jerusalén seis millas en dirección sur. Allí los sarracenos no dejaron ni un rincón habitable: lo devastaron todo, como en todos los demás santos lugares fuera de las murallas de Jerusalén, excepto el monasterio de Santa María Virgen, Madre de Nuestro Señor, que sigue siendo un afamado y gran lugar. En la iglesia hay una cripta bajo el coro, más o menos en el centro, en la que se puede ver el mismísimo lugar de la natividad del Señor, quasi ad levam; a la derecha, en un espacio un poco más bajo, junto al lugar del nacimiento del Señor está el pesebre donde estaban el buey y el asno y donde fue colocado el Niño recién nacido junto a los animales. La losa sobre la cual reposó la cabeza de nuestro Salvador en el sepulcro fue tomada de allí por el presbítero a sancto Jeronimo presbitero illuc Jerosolimis delatus, in presepio sepius videri potest. El mismo san Jerónimo reposa en la misma iglesia, bajo el altar norte. Los inocentes, o sea, los niños que fueron asesinados allí mismo por Herodes en lugar del Niño Cristo, reposan en la parte sur de la iglesia, bajo un altar. Y dos santísimas mujeres, Paula y su hija la virgen Eustoquio, también reposan allí.