El nártex

El nártex

El actual espacio del nártex ha quedado muy modificado y reducido respecto al original. El pavimento sí es el auténtico del siglo VI, pero las paredes, revocadas hoy en yeso, no hacen justicia a la belleza original de la basílica, que debía de estar toda ella revestida con placas de mármol blanco veteado.

De acuerdo con los estudios generales de arquitectura bizantina, es de suponer que el nártex estaría no sólo decorado con mármol, sino también enriquecido con mosaicos. Quizá tras la restauración que se emprenderá próximamente, con la remoción del revoque de yeso podrán ver de nuevo la luz las decoraciones musivas de las paredes. El espacio del nártex justiniano está dividido en cuatro partes.

En la época cruzada, las dos áreas más externas sirvieron como bases para sendos campanarios que se levantaban en cuatro plantas. Estos dos espacios, caracterizados por sus típicos arcos cruzados, tienen hoy otros usos: el derecho es la portería del monasterio armenio; el izquierdo ha tomado el nombre de ‘Capilla de Santa Elena’ y es propiedad de los frailes franciscanos.

En el espacio-portería del monasterio armenio, las paredes han sido saneadas y restituidas a su estado original, de forma que es posible observar, en las piedras del muro de la basílica, los orificios para el anclaje de las placas de mármol. El revoque de las paredes del nártex impide hoy captar la verdadera dimensión de las puertas laterales, visibles sólo desde el interior de la basílica y sólo en los puntos donde se ha desprendido el yeso y se puede apreciar el muro desnudo.

La zona descrita como nártex es el paso obligatorio para los peregrinos que quieren acceder a la basílica desde la plaza y representa una zona común a las tres comunidades cristianas. Este motivo hace muy complicada cualquier intervención para el mantenimiento y consolidación de la estructura.