Arculfo (670)

De Locis Santis

Adomnán, el abad de Iona (Escocia), en su obra “De Locis Santis”, nos ofrece la narración de la peregrinación que realizó el obispo franco Arculfo, que visitó Tierra Santa a mediados del siglo VII.
Su descripción se detiene en los lugares de culto de Belén, de forma que, junto a la Basílica de la natividad, son citados también los llamados ‘santuarios menores’: el Campo de los Pastores, la Tumba de Raquel y el lugar donde fue lavado Jesús recién nacido.

Sobre la roca situada extramuros, sobre la cual fue derramada el agua del primer baño tras el nacimiento.

Aquí creo que debo hacer una breve mención acerca de la roca situada extramuros, sobre la cual se vertió el agua del primer baño del cuerpecito del Señor después de su nacimiento. Esta agua del baño sagrado se vertió desde la pared que se encuentra en un receptáculo situado debajo de una roca, que había sido excavado por la naturaleza como una acequia; esta agua se renueva constantemente desde aquel día hasta hoy a lo largo de los siglos, por lo que la cavidad se muestra llena de la más pura agua sin ningún tipo de pérdida o disminución. Nuestro Salvador obró este milagro a partir del día de su nacimiento, como cantó el profeta: “hizo salir agua de la roca” (Sal 77,16); y también el apóstol Pablo: “y la roca era Cristo” (1Cor 10,4). Porque, contra las leyes de la naturaleza, hizo salir agua de la dura roca del desierto para consolar a su pueblo sediento: tal es el poder de Dios y la sabiduría de Dios, que también hizo manar agua de aquella roca de Belén y mantiene aquella hoya siempre llena de agua. Nuestro amigo Arculfo lo pudo observar con sus propios ojos y se lavó la cara allí.

Sobre las tumbas de los tres pastores a los que rodeó la claridad celeste cuando nació el Señor.

Acerca de las tumbas de aquellos tres pastores a los que en la noche de la natividad del Señor rodeó la gloria celestial, Arculfo nos ofreció una breve explicación: visité, dijo, las tres tumbas de los tres pastores, que están enterrados en una iglesia cerca de la Torre de Gader, que está aproximadamente a mil pasos al este de Belén. A estos pastores, cuando el Señor nació, el brillo de la luz angelical les inundó en ese lugar, que está cerca de la Torre del Rebaño, y allí se construyó una iglesia que alberga las tumbas de los pastores.

Sobre la Tumba de Raquel

El libro del Génesis cuenta que Raquel fue enterrada en Efrata, es decir, en la comarca de Belén. También el 'Libro de los Lugares' relata que Raquel estaba enterrada en esta misma región. En respuesta a mis preguntas, Arculfo dijo: hay un camino real que va desde Aelia hacia el sur, a Hebrón; Belén está situada al este del camino real, a unos seis estadios de Jerusalén, mientras que el sepulcro de Raquel está en este mismo camino, pero en la parte occidental, es decir, a mano derecha. Es un edificio de obra común y sin ornamentación, rodeado por una valla de piedra. Allí se muestra en la actualidad la inscripción con su nombre que Jacob, su esposo, erigió sobre la tumba.